Sin dejar de sonreír, el hombre tomó asiento en la mesa de Mar y le extendió un sobre amarillo que ella tomó con cierta cautela. Él le indicó que lo abriera. Ella se dispuso a abrirlo y en el siguiente segundo el hombre ya no estaba ahí. Volteó a todos lados y no había ni rastro de aquél misterioso hombre y se quedó asombrada. O había tenido una visión debido al constante desvelo que su mente atribulada le provocaba a diario o... No sabía qué. No encontraba una explicación. Además, el sobre estaba totalmente vacío.
Salió del establecimiento y se dirigió a su apartamento. Por alguna razón no dejaba de pensar en Luis, y cuando al edificio llegó notó que su buzón estaba abierto.
Lo revisó y encontró un sobre amarillo, similar al que el hombre misterioso le había entregado en la cafetería.
Lo tomó y miró a su alrededor. La calle estaba vacía.
Entró y no fue sino hasta que hubo cerrado la puerta, que abrió el sobre.
Ahí había una carta de Luis (¡¡de Luis!!).
¿Cómo coño se enteró dónde vivo? ¿Quién era ese hombre? Trató de recordar su rostro: no... no lo conocía de ningún sitio.
Comenzó a leer:
"Querida Mar:
He intentado por todos los medios contactarte, no me preguntes cómo, pero después de mucho apoyo de varias personas y algunas ideas ingeniosas de mi parte conseguí tu domicilio, sé que estás bastante lejos y no entiendo si esto fue para estar lo más alejada posible de mi o qué te impulsó a irte a tantos kilómetros de aquí.
Debo confesar que te extraño muchísimo y que aún no me acostumbro a que no estés conmigo, cada que intento dormir siento que estás aquí y quiero abrazarte... cuando me doy cuenta que no estás, ya no puedo conciliar el sueño y te llamo con el pensamiento. El otro día soñé contigo, que llegabas del trabajo y me abrazabas y al estar acostados hablábamos de nuestros planes de casarnos, como solíamos hacerlo ¿recuerdas?
No entiendo el porqué de lo que hiciste, no entiendo porqué te alejaste de mi sin explicación alguna. No entiendo porqué siempre te gusta estar triste o peleando. Si al menos me hubieras hablado de esto antes. Si al menos hubieras tenido la confianza de decirme qué te pasaba... Yo sé que no es tiempo para lamentarse, pero me hubiera gustado que tuviéramos esa comunicación.
Regresa por favor, mis brazos te claman día y noche. Perdóname por todo lo que pudiera haberte hecho daño. Puedo asegurarte que te amo más que a mi vida... y sé que con decirlo no basta, pero te lo demostrare cada segundo que estés a mi lado.
Con amor,
Luis.
Guadalajara, 11/Nov."
Dobló nuevamente la misiva y la metió en el sobre.
Se dispuso a escribir la respuesta...
Salió del establecimiento y se dirigió a su apartamento. Por alguna razón no dejaba de pensar en Luis, y cuando al edificio llegó notó que su buzón estaba abierto.
Lo revisó y encontró un sobre amarillo, similar al que el hombre misterioso le había entregado en la cafetería.
Lo tomó y miró a su alrededor. La calle estaba vacía.
Entró y no fue sino hasta que hubo cerrado la puerta, que abrió el sobre.
Ahí había una carta de Luis (¡¡de Luis!!).
¿Cómo coño se enteró dónde vivo? ¿Quién era ese hombre? Trató de recordar su rostro: no... no lo conocía de ningún sitio.
Comenzó a leer:
"Querida Mar:
He intentado por todos los medios contactarte, no me preguntes cómo, pero después de mucho apoyo de varias personas y algunas ideas ingeniosas de mi parte conseguí tu domicilio, sé que estás bastante lejos y no entiendo si esto fue para estar lo más alejada posible de mi o qué te impulsó a irte a tantos kilómetros de aquí.
Debo confesar que te extraño muchísimo y que aún no me acostumbro a que no estés conmigo, cada que intento dormir siento que estás aquí y quiero abrazarte... cuando me doy cuenta que no estás, ya no puedo conciliar el sueño y te llamo con el pensamiento. El otro día soñé contigo, que llegabas del trabajo y me abrazabas y al estar acostados hablábamos de nuestros planes de casarnos, como solíamos hacerlo ¿recuerdas?
No entiendo el porqué de lo que hiciste, no entiendo porqué te alejaste de mi sin explicación alguna. No entiendo porqué siempre te gusta estar triste o peleando. Si al menos me hubieras hablado de esto antes. Si al menos hubieras tenido la confianza de decirme qué te pasaba... Yo sé que no es tiempo para lamentarse, pero me hubiera gustado que tuviéramos esa comunicación.
Regresa por favor, mis brazos te claman día y noche. Perdóname por todo lo que pudiera haberte hecho daño. Puedo asegurarte que te amo más que a mi vida... y sé que con decirlo no basta, pero te lo demostrare cada segundo que estés a mi lado.
Con amor,
Luis.
Guadalajara, 11/Nov."
Dobló nuevamente la misiva y la metió en el sobre.
Se dispuso a escribir la respuesta...
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