15.3.12

Viajero noctámbulo


Había llegado el momento de partir.
Llenaba las maletas intentando calcular mentalmente
el peso de los objetos.
Sentía dentro un hueco donde revoloteaban algunas polillas
como alrededor de una bombilla mugrienta.
En la habitación medio en penumbras, pensaba en los días próximos.
La gran agitación reinante en mi interior no daba paso
a la respiración.
En un segundo ya me ahogaba, abría la boca para gritar y sólo
conseguía parecer un pez fuera del agua.
Mi corazón como matraca dentro del pecho, no paraba de
protestar y me decía a gritos que mirara el calendario.

Como pude, seguí llenando la maleta de recuerdos.
Sentía dentro de mí varias emociones encontradas,
revoloteaba la alegría de encontrarte,
saltaba el temor de lo incierto.

De pronto, como surge un payaso de una caja de sorpresas,
vislumbré el calendario y corrí a la cocina.
Ahí se hallaban mi madre y mi tía platicando sobre
un concierto que iban a dar The Beatles...
Miraron mi prisa y pausaron la conversación.
Todo se detuvo.
Cayó un silencio, un sollozo, una palabra, una hoja, un espacio.
La casa giró y en un segundo me encontraba dentro de un palacio,
con cientos de lágrimas colgadas en las paredes,
decenas de suspiros enmarcados decoraban el salón.
Una lámpara con centenares de ojos verdes iluminaba
el corredor principal.
Me dirigí hacia un cuartito, levemente iluminado
con una vieja bombilla amarillenta.
Entré y corrieron unas ratas pequeñas a esconderse 
debajo de un gran mueble de roble que estaba al fondo.
En el centro había una pesada mesa con 2 cajones.
Encima de ella reposaban puñados de hojas raídas
y un mapa del lugar a donde me dirigiría unos momentos después.
A mis espaldas escuché la puerta que se cerraba
y alguien del otro lado echaba el pestillo.
Me aterroricé y quise gritar pero de nuevo me ahogaba.
Esta vez caí al piso. Antes de caer inconsciente,
vi que una sombra salía del armario...

Desperté dentro del armario. Oscuridad.
Intenté salir pero la puerta estaba cerrada.
Golpeé y esperé.
Volví a golpear y como una pluma blanda, la puerta cedió.
Salí y mi mamá seguía conversando con mi tía.
El calendario marcaba: Marzo 24
Marzo
MARZO
M A R Z O
No abril..
¡¡No abril!!

Desperté y el calendario marcaba un día perdido en la marea odiosa de marzo.

Un abismo.
40 años luz.
Me separan.
Aún de ti.

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