21.11.11

Viento de noche

No te quiero con el amor enamorado, pues ese no es amor verdadero, te quiero con el amor que viene del corazón y que fluye sin pausas directamente hasta los dedos de mis pies. Estos pies que andan por el mundo con la esperanza de estar algún día del otro lado del arcoiris. Te quiero como a mi osito de peluche rosa de la infancia. Te quiero como a mis dedos y a mis ojos, que hablan tanto.

Ayer me senté sobre una piedra a admirar las nubes suspendidas en el cielo y una de ellas reflejaba alegremente tu rostro.
Tu mirada era dura y fría, como de algún anciano frívolo. Entonces la miré fijamente y el viento se encargó de llevarse el boceto de tu cara malévola.
Llegué a casa y no te encontré, entonces comprendí que te habías ido con el viento.
Una ráfaga helada te trajo de nuevo y te depositó en la ventana suavemente.
Un murmullo proveniente de tu piel me dijo todo lo que necesitaba saber.

Y te amo también. Y lo sabes.

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