Estoy parada justo sobre la línea que separa los sentidos
de los carriles.
Mi pecho está orientado al norte.
Mi trasero da al sur.
Miro a un lado. Tú.
Miro el otro lado. Tú.
Miro al frente. Tú.
Miro detrás. Tú.
Me molesto y mi rostro reproduce una mueca.
Algo me dice que esta es una carretera sin destino.
¿Qué hay más allá de un simple roce de labios?
¿Qué hay detrás de tus silencios apilados?
¿Qué esconde el majadero negro con pantalla a color?
¿Quién es dueño de tus sueños?
¿Porqué te miro y siempre despierto con la sensación de
que hay algo ajeno en ti?
Carretera sin destino. Sin destino aparente.
Conduces a ningún sitio. Y sin embargo, creo que
ningún sitio es mejor que nada. Al menos eso creo.
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