Apóstata asesino de mis besos. Devuélveme el reflejo perdido, la mirada soñada, el despertar paulatino de tus versos en mi piel.
Devuélveme aquellos días de verano cuando el sol abrigaba mis pasos y tu corazón envolvía mi alma. Cuando tus manos cobijaban las mías y tus caricias embonaban en mi cuerpo, alimentando deseos e ilusiones incandescentes.
Cuando nuestros latidos eran uno solo, marcando el ritmo del universo.
Cuando nuestras voces eran telepatías vibrantes alrededor del sol.
Cuando cada día nacía una galería de besos furtivos serpenteando por mi espalda.
Cuando construíamos pasadizos secretos entre las sábanas y el colchón.
Regálame un orfeón de poesía, una galera subrepticia navegando orgullosa por la senda del placer.
Regálame tu boca vacía, para llenarla con mis besos.
Regálame tus ojos para cubrirme en esta noche fría.
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