No cabe duda que "camaleones somos", jugando el juego de colores de la sociedad... y sin embargo no hay quién no quiera ser incluso "transparente", más nadie lo hace porque quizá pudiera verse el lastimado corazón que solemos llevar por dentro...
Así, nos disfrazamos con los colores que suele portar la sociedad actual, para poder pasar algo desapercibidos... pero los ojos del corazón, aún encegu...ecidos en buena medida por el forzado mimetismo, pueden alcanzar a ver y a sentir, sobre todo, que ningún "camaleón" está del todo exento del dolor, ni de las mentiras que sus propios colores muestran...
...Porque la verdad sólo tiene un color cuando por fin se muestra:
Y es Gris: gris venido de la suma del color blanco de la pureza de la realidad desnuda, más el profundo negro de la culpa que ha quedado al descubierto...
...De todas formas, al no querer mostrarnos del todo por dentro, nos tornamos en los tonos de gris que rodean al mundo cada mañana, sobre todo cuando permitimos que la indiferencia, la apatía y la decepción logren rodear, como montañas enormes e inalcanzables, nuestro amado entorno...
Sólo el que actúa en contra de su propio gris, le da algún pálido color al mundo... pero realmente es el que logra algún cambio, alguno aunque sea, el que vuelve otra vez, por algunos breves momentos, azul al cielo de los más grandes sueños, y verde muy vivo a las realidades de nuestras esperanzas amplias y sus inacabables pastos...
Soren de Sila.
Así, nos disfrazamos con los colores que suele portar la sociedad actual, para poder pasar algo desapercibidos... pero los ojos del corazón, aún encegu...ecidos en buena medida por el forzado mimetismo, pueden alcanzar a ver y a sentir, sobre todo, que ningún "camaleón" está del todo exento del dolor, ni de las mentiras que sus propios colores muestran...
...Porque la verdad sólo tiene un color cuando por fin se muestra:
Y es Gris: gris venido de la suma del color blanco de la pureza de la realidad desnuda, más el profundo negro de la culpa que ha quedado al descubierto...
...De todas formas, al no querer mostrarnos del todo por dentro, nos tornamos en los tonos de gris que rodean al mundo cada mañana, sobre todo cuando permitimos que la indiferencia, la apatía y la decepción logren rodear, como montañas enormes e inalcanzables, nuestro amado entorno...
Sólo el que actúa en contra de su propio gris, le da algún pálido color al mundo... pero realmente es el que logra algún cambio, alguno aunque sea, el que vuelve otra vez, por algunos breves momentos, azul al cielo de los más grandes sueños, y verde muy vivo a las realidades de nuestras esperanzas amplias y sus inacabables pastos...
Soren de Sila.
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