cuando uno las mira, ya sea de lejos, ya sea de cerca.
También hay personas que emiten un resplandor
fluorescente y azucarado.
Las hay también que brillan en tonos violeta.
Como mi madre. Ella emite un resplandor
brillante, violeta, magnífico. Ella es defensora
de las causas más nobles.
Es el prodigio divino que acompaña mis pasos
cuando creo que camino sola.
Es la compañía perfecta.
Es mi mejor amiga, mi mejor cómplice, mi loquita querida.
El poder supremo del cariño gigantesco.
Ella me enseñó que para que las estrellas canten, hay que presionar
el ojo derecho con firmeza, después, cuando comience a llorar,
girar la oreja hacia atrás y sonreír al cielo, entonces, las estrellas
comenzarán a cantar la canción que nosotros con la mente hayamos
pedido.
También me enseñó que para hacer que las cucarachas silben,
sólo es necesario abrir un orificio en su nariz y un duende vendrá
a sorber por el orificio, entonces, las cucarachas comenzarán a silbar.
Y una vez hicimos el experimento, se alejó de mí y tardó mucho
en volver. Esto era para hacerme llorar. Confieso que el experimento
resultó ser todo un éxito.
Ah, tan loquita que la extraño tanto. Yo creo que es proporcional
una cosa con la otra.
Directamente proporcional.
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